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domingo, 30 de septiembre de 2007

Sobre el antropocentrismo religioso (primera parte)

El sugimiento del Hombre como ser social tuvo lugar contemporáneamente en dos regiones del Espacio Arquetípico: el Dominio del Yo y el Dominio del Otro. La delimitación entre estos dos conjuntos de formas mentales y físicas no siempre fue nítida, pero puede considerarse el primer paso hacia la Civilización, y su manifestación primordial persiste hasta nuestros días en forma de comportamientos adquiridos e impuestos.
Ambos polos psicológicos, el Yo y el Otro, con su interacción, generaron por reflejo la Inidividualidad y la Colectividad. Estas fuerzas antagónicas existen en conjunto. Por separado carecen de sentido. Su condición inseparable ha sido fuente de gran confusión filosófica. Sería inconveniente, más que difícil, pretender analizar imparcialmente las diversas vertientes de pensamiento que han abordado el tema de la relación del individuo con la Sociedad y con su entorno físico. Nos contentamos aqui con explorar unas pocas perspectivas, centradas en la religiosidad, o más bien, en la búsqueda trascendental del hombre.

Desde las Religiones Animistas

Muchas veces se considera que las religiones animistas son primitivas. Al comparar el explendor social de las grandes civilizaciones monoteistas con la miseria de los pueblos “bárbaros”, aceptamos tácitamente esta diferencia como el resultado del desnivel cultural. Sin embargo, perdemos de vista que incluso en el corazón del monoteísmo, las superticiones y los credos asociados a las fuerzas de la naturaleza han sobrevivido disfrazados sultilmente y que, por otra parte, de los pueblos “bárbaros” muchas veces sólo nos queda el parecer histórico de los “civilizados ”, que siendo víctimas de sus ataques o explotándolos como esclavos, no podían dispensarles la mejor opinión. Incluso hoy en día, haciéndose eco de este “racismo religioso”, algunos movimientos espirituales se aventuran a construir una escalera de desarrollo, en la que las religiones animistas ocupan los peldaños más bajos.
Es cierto que el cuadro evolutivo de la Civilización resultaría muy “didáctico” si ubicaramos cronológicamente, primero, a las formas más “simples” de espiritualidad, asociadas las fuerzas de la naturaleza, y, posteriormente, a las explendorosas “Grandes Religiones del Mundo”. Pero considerar este esquema simplificado de Escuela Elemental como la prueba de la inferioridad de las religiones animistas, es una falacia. Ninguna forma de espiritualidad es superior a otra, pues cada una se desarrolló (y algunas aún se desarrollan) simpáticamente, de acuerdo a las necesidades de los hombres. Y como las necesidades varían de pueblo en pueblo, de cultura en cultura, de clima en clima, y de año en año, podemos decir que cada Religión, desde las más pequeñas hasta las imperiales, ha encontrado su explendor cada día de su existencia, satisfaciendo las demandas espirituales de los pueblos.
Sólo la ignorancia velada puede orquestar una clasificación tan irreal. La riqueza de las religiones animistas, llenas de superticiones de toda clase, de leyendas hermosas y de Dioses inumerables, habla por sí sola. Es una muestra aplastante de la diversidad que ha permitido la superevivencia de la Civilización.


Si estos argumentos no bastasen para desterrar el racismo histórico de nuestra mente, hay todavía una razón según la cúal muchas religiones animistas podrían cosiderarse superiores. Por muy abstractos que hayan sido los preceptos religiosos del monoteísmo y de los Sacerdotes, los pueblos, los han traducido en ideas pragmáticas, comprensibles dentro de la vida ordinaria. Mientras las castas sacerdotales intentaban mantener el control de la conciencia colectiva y de la Economía a través de las Jerarquías Divinas, la gente de pueblo intentaba vivir la espiritualidad de forma sincera y simple. Para los primeros, la Religión era un medio de ganarse la vida, para los segundos, era sencillamente una forma de vivir. Libre de poder temporal, la religiosidad de los pobres llega a expresar de forma más nítida sus necesidades espirituales. Y... que sorpresa! La percepción popular de la Religión esta siempre plagada de animismo! Es decir, el animismo está más cerca de satisfacer nuestras necesidades que la amalgama de Política y Dogma que alimenta a los Grandes Sacerdocios.
Claramente, nos cuesta admitir que la gente ordinaria, de pueblo, sea el corazón viviente de la espiritualidad. Preferimos pensar en los poquísimos filósofos antigüos cuyas palabras han llegado a nuestros días. Pero, la Grecia no era Aristóteles, ni Judea era Salomón. Si hoy podemos recordar esos próceres del pensamiento moderno, es precisamente por que existieron millones de hombres sin nombre, antes y despues de ellos. Hombres de toda raza y de todo empeño, pero sobre todo, hombres ordinarios. Miles de millones de hombres ordinarios que sirven de cimiento a este edificio endeble que llamamos Cultura. Si pretendemos comprender el desarrollo de la conciencia colectiva humana, además de mirar a las luminarias que nos encandilan desde el pasado, debemos sobre todo, contemplar el oscuro vacío que las separa.
Y allí, en la gloriosa oscuridad del olvido, resplandecen todas las religiones animistas.
En los credos animistas no abundan los hombres célebres. No se recuerdan grandes filósofos ni pensadores. Pero en cada rincón de nuestra memoria ancestral se escucha el eco del dios del Trueno y de la Diosa de la Lluvia. Esos latidos que nunca se apagarán, son el corazón vivo de la Religión.
Las “Grandes Religiones del Mundo” son un emboltorio aparatoso que muchas veces esconde el propósito último de la espiritualidad. Es cierto que, en otras ocaciones, este envoltorio decora y resalta el mensaje ancestral. Pero en cualquier caso, dentro de tantas capas de envoltura, yace la semilla de la naturaleza divina del hombre. Y si corremos el riesgo de admirar por siempre el paquete, nunca saborearemos su contenido. Ese lujo no se lo pueden permitir los pobres. Por eso la envoltura del animismo es escasa y simple. Pero sin dudas, mucho más fácil de transportar a cuestas en el tiempo.

sábado, 26 de mayo de 2007

Nueva Escala Meneame de Temperatura. Un modo alternativo de calcular la relevancia de una noticia.

Todos los que hemos leído el algoritmo para calcular el Karma en “Menéame”, podremos atestiguar que es un procedimiento genial, pero no es infalible. Pondré dos ejemplos fuera del mundo hispano, para hacerlo menos picante.

Primero:
En Italia se lleva a cabo una batalla campal por la legalización del “concubinato” o “parejas de facto”. Todos los que creemos en la democracia, entendemos que es un derecho. Sin embargo la opinión pública italiana, influida en gran medida por la postura del Vaticano, no quiere ni oír hablar del asunto. Si un tema como este se sometiera a un “Meneame Italiano” sin dudas recibiría tantos votos negativos que probablemente los Web masters crucificarían al usuario que lo publicó. Es un tema relevante. Tan relevante que incluso sus opositores se movilizan a votar en contra (cosa extraña en estos tiempos!) y sin embargo la noticia quedaría sepultada en una marisma de críticas.

Segundo:
También en Italia (disculpen la insistencia geográfica, es mi realidad de todos los días!). A grandes rasgos, en Italia existen dos polos políticos fuertes “La Margerita” el partido de Prodi (actual primer ministro) y “Forza Italia” el partido de Berlusconi (patrono del Milan, esto parece irrelevante en cuestiones de política, pero no lo es). El gobierno de Prodi, a pesar de sus promesas electorales ha reducido el Subsidio a las Universidades, aprobado leyes que empeoran la condición de los emigrantes (que votaron por él!), en fin un desastre. Por otra parte, Berlusconi hace un par de años, siendo primer ministro, hizo firmar un Ley para evitar que lo llevaran a juicio por monopolio de los medios de comunicación y otras tantas trastadas. En una entrevista reciente, Berlusconi descaradamente dijo que sus electores le decían “compranos a Ronaldiño para el Milan”. Osea que el “Berlusca” más que un político es un hombre de negocios! En medio de este cuadro triste si el tema “Queremos a Prodi” se sometiera al hipotético “Meneame Italiano”, tendría tantos votos negativos como positivos, con pequeñas fluctuaciones en virtud de las condiciones climáticas en las Islas Canarias! Es un tema relevante pero polémico y con opiniones encontradas. Resultado: si los votos negativos valen 3 veces más (ver algoritmo del karma), Berlusconi ganaría las elecciones, aprobaría dos o tres leyes para ganar más plata y le haría una oferta “irresistible” al Real Madrid por Ronaldiño (al estilo “El Padrino”).

Estos ejemplos tal vez ilustren que el Karma de Meneame no aporta toda la información concerniente a la relevancia de un tema, ni a su aceptación. Seria conveniente disponer de otros parámetros complementarios para dar un cuadro completo de la noticia. Una posibilidad sería la “temperatura”.

Utilizando las leyes de la termodinámica, se puede calcular la temperatura de una noticia tomando en cuenta la atención que recibe por parte del público. El valor inicial de la “temperatura” podría ser la “temperatura ambiente” (media de la temperatura de todas las noticias del día, por ejemplo). Luego con cada voto, positivo o negativo, se le sumaría una cantidad de “calor” que aumentaría su “temperatura”.

Si una noticia es muy rechazada significa que es relevante. Y si es igualmente rechazada y meneada con muchos votos contrapuestos entonces es un tema caliente!

De igual forma, y de acuerdo con las leyes del enfriamiento de los cuerpos, al pasar el tiempo, una noticia caliente cede su calor al medio y regresa a la “temperatura ambiente”, es decir, vuelve a ser irrelevante.

Otro detalle interesante es que el valor que se le suma a una noticia con cada voto puede depender de su propia temperatura, permitiendo que cuando la temperatura es suficientemente alta, cada voto cuente más.

La posibilidad de establecer un umbral de “ebullición” (por encima de una cierta temperatura) permitiría de forma clara tener un indicio de cuando una noticia es verdaderamente relevante.

Además, como se suman todos los votos (tanto negativos como positivos), los usuarios evitarían el “voto de castigo” a temas relevantes por temor a promoverlos!

A primera vista, parecería que con esta “temperatura” todas las noticias (incluso las spam) se promoverían, pero no es así. Me he puesto a observar la dinámica de las noticias consideradas spam y resulta que pocas veces reciben más de 5 votos spam, por que simplemente los usuarios no pierde tiempo en leerlas.

Yo no estoy en desacuerdo con el Karma Mename, pero pienso que es incompleto. Esto es solo un esbozo que estoy seguro con el debate se podría mejorar mucho. Y es también una petición al Grupo Meneame para considerar la implementación de esta escala de “Temperatura” alternativa. En fin, si somos una comunidad, entonces tenemos derecho a elegir como se gestionan nuestros votos!



viernes, 25 de mayo de 2007

Sobre el Efecto Bumerang en Meneame. Una visión desde la Psicología Esoterica

“Meneame” es sin dudas uno de los sitios mas visitados de la Web hispana. Cuando lo descubres te haces adito a la sensación de libertad que produce el poder de decisión. Sin embargo, pocas de todas las veces que “meneas” o criticas una noticia, te detienes a pensar en el efecto que produce el voto en tu pripio estado de ánimo.
Quitando los “meneos” casuales (hechos por usuarios que no han leído la noticia pero buscan mejorar su “karma”), los votos favorables son evidencia directa de la simpatía del público respecto a un tema. No en vano los temas más populares gravitan sobre argumentos políticos o sociales que tienen una gran repercución en España.
Pero, ahogada por la estadística masiva que genera gran estruendo, se puede escuchar la voz diminuta de cada individuo que quiere simplemente ser tomado en cuenta.
Cuando vemos un fenómeno como “Meneame”, nos percatamos de lo pobres que son nuestros conceptos sobre el “Yo” y el “Otro”. Los votos del “Yo” en favor del “Otro” nos hacen renunciar por un instante a esta distinción. No somos “Yo” y el “Otro” los que estamos de acuerdo, somos simplemente “Nosotros”. Esta es la fuente del placer de “menear” una noticia. El sentir en lo mas profundo de nuestra mente subconsciente que no estamos solos. El cese por un diminuto segundo de la lucha continua y desgarradora entre el “Yo” y el resto del Mundo.
Y nótese que con este “cese al fuego” no ocurre con ningun cambio importante en el Mundo. Es nuestra percepción la que cambia. Somos “Nosotros” los que, de repente, entramos en acuerdo con el “Otro” y simbolicamente con el Mundo.
Por otro lado, cuando criticamos una noticia, asumimos una portura defensiva y acusadora. “Esta mal y lo malo se castiga!”. Ciertamente pudieramos decir que los votos negativos son la manifestacion inconsciente de la represion social. Y no debe asustarnos el termino, pues la represión no es del todo mala.
Es precisamente la Represion, en su forma arquetipica más elevada la que permite la cohesión de todas las partes que conforman nuestro ser. Y es tambien esta forma de represión la que hace que funcione “Meneame” como un gran decantador de noticias.
Pero no podemos perder de vista que, si bien nuestro voto positivo o negativo es uno entre miles, para nosotros mismos es nuestro unico voto. Es precisamente el que mas cuenta.
Cada vez que meneamos una noticia que nos simpatiza, dejamos fluir nuestras frustraciones hacia el mar de ideas y sentimientos que conforman la consciencia colectiva. En este mar, todos los pesares se diluyen y queda la ligereza instantanea que se experimenta cuando dejamos de jugar nuestro role preconsevido.
En cambio, cuando votamos mal una noticia, reforzamos nuestro peor enemigo: la frustración. Somos heraldos del flagelo que nos atormenta. Somos esbirros de quien nos esclaviza.
Cabe entonces la pregunta: ¿Podría funcionar “Meneame” sin votos negativos? La respuesta es SI.
Si en vez de votar negativamente por las noticias que nos desagradan, “meneamos” las buenas, el proceso de seleccion y decantación seguiría su curso. Las noticias malas, falsas o poco simpaticas no podrian competir con la avalancha de “meneos” de las buenas noticias. En otras palabras, con o sin votos negativos, “Meneame” funcionaría igual. La diferencia esta en el efecto que nuestro voto tiene en nosotros mismos.
Los “meneos” nos liberan, nos hacen sentir cómodos, nos ayudan a ser por un instantes mejores. Las criticas nos obligan a jugar el feo papel del Juez, y nos recuerdan que como mismo estamos juzgando, podremos ser juzgados.

Personalmente me hace mucho bien encontrar noticias muy “meneadas” que me parecen buenas y noto que se despierta en mi una "cosa fea" cada vez que estoy tentado a votar mal por alguna.
Mi recomendacion es esta: Observate cada vez que votes. Siente la diferencia. Tal vez coincidas conmigo. Sino, siempre tienes la oportunidad de seguir de largo para “menear” otra noticia que valga la pena, o emplear tiempo en votar mal por esta.